lunes, 16 de abril de 2007

Un taller de siglos... Miraflores 430

Hay lugares llenos de sensaciones que se impregnan en la retina y el corazón. Construcciones que están en el alma y que recuerdas con toda perfección. No son sólo imágenes, ni siquiera secuencias de vida, sino que sentimientos completos que te hacen trasladar en un segundo a revivir los hechos que algún día allí ocurrieron.

Puedes ver lo que estás haciendo, puedes escuchar las risas y sentir esa alegría de compartir una tarde céntrica. Puedes oler esa comida china y saborearla. Puedes recordar cada sensación de un día cualquiera en ese lugar tan lleno de historias y recuerdos.

Pero nada en la vida es eterno...

Si ni la vida misma se mantiene, qué queda para los lugares donde en ella estuviste. Todo se derrumba tarde o temprano, cae en la vorágine del dinero que modifica la materia más rápido que cualquier proceso físico. .

Hay veces en que un edificio como éste, ubicado en pleno centro de Santiago, depende sólo de un delgado hilo para continuar con su propia vida. De ésas que permanecen sólo en el recuerdo de los que un día allí estuvieron.

Eso es lo que ocurre con el Taller... Un taller que dependía de la vida de un español y que contuvo en sus estructuras y pilares muchas otras vidas. De artistas que dejaban vagar su imaginación en la escritura, la pintura o quién sabe qué otras artes; de negocios que intentaban salir del anonimato, o simplemente de buenos momentos y pasiones encontradas en una copa de cognac servido de la mejor forma posible; de sueños y asperezas, de magia y cruda realidad, que impregnaron mi vida como la de tantos otros hasta dejarme grabado cada salón, cada habitación, cada peldaño y cada piso que por este edificio pude recorrer.


Pero nada en la vida es eterno...

Todo depende de un hilo... que tarde o temprano se tiene que cortar.

viernes, 13 de abril de 2007

777... qué más puedo decir, su nombre habla por mil palabras


Bueno, como es la primera reseña que publico en este sitio, sólo puedo decir que está absolutamente dedicado a la pasión y devoción que siento por las construcciones, especialmente las antiguas. De hecho, todavía no sé si lo voy a dedicar sólo a aquellas o también voy a dejarles espacio a las nuevas... Ya se verá, todo a su tiempo.




777... "Restaurant" -como aparece en la entrada-, bar, sucucho, pub, yo más bien diría antro, y por qué no, una de las picadas indiscutibles que un citadino o cualquier individuo con aires alcohólicos, de innegable estómago y con afinidad por la diversidad, las expresiones bizarras y la chela barata.









Aunque me gusta el estilo de este antro, creo que preferiría otro destino para esta hermosa construcción, que además tiene el honor de inaugurar este espacio. Podría ser mi casa, cómo no!!!... Imagínense bajando esas escaleras en un estado ponzoñoso o bien en la situación más adrenalínica como el nacimiento de un hijo, ufff!!! no se lo recomiendo ni a mi maestra de Historia del Cole... y eso que me cargaba!!!








Sobre la historia de este bello edificio por ahora no puedo dar ninguna versión oficial, por no decir que realmente no sé nada al respecto, pero quizás algún día, quién sabe.



Para quienes no sepan dónde se ubica: Avenida Libertador Bernardo O'Higgins, alias La Alameda, ya sabe, por la Alameda de Las Delicias, viejos tiempos aquellos... bueno, ni siquiera existía... Recapitulando: Alameda 777, frente a la Iglesia de San Francisco, a pasos de Plaza Baquedano, alias Plaza Italia, Santiago de Chile, América del Sur, Planeta Tierra, Vía Láctea, Universo Conocido... Creo que es muy tarde, mejor me voy a dormir.




Para más información sobre el "restaurant"=antro que funciona en este edificio, sírvanse dirigirse -me creo aviso de utilidad pública, jaja- al blog del barbón que sale en la entrada de este "bar de mala muerte", que por cierto es el edu, mi chico.

laspicasdelpailon.blogspot.com




P.S.: Lamento la oscuridad de las fotos, problemas de flash... ahora, sobre la calidad de ellas, problemas de fotógrafo no más...